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Coaching ejecutivo y de equipos | Intervención Organizacional

Empresas que Cuestionan, Empresas que Crecen

  • Foto del escritor: Liliana Cerdio
    Liliana Cerdio
  • 19 jul 2021
  • 2 min de lectura

Actualizado: 24 feb 2022

Pensemos en nuestra empresa de forma diferente para traer no sólo un cambio, sino verdadera transformación.

La creatividad es un concepto indispensable para toda empresa que quiera sobrevivir a los cambios que el mundo actual nos presenta: cambios en los gustos y prioridades de los consumidores, en su forma de ser, de vivir, de comprar, de relacionarse, de exigir, de construir lealtades. Y hay de dos sopas: ser creativos de a poquitos, de forma incremental, haciendo pequeños ajustes; o transformarnos por completo.

Lo primero tal vez nos permita una cierta ilusión de estabilidad, mantenernos donde estamos y no perder nuestra base de clientes... hasta que llegue el producto o servicio que desaparezca del mapa lo que nosotros hacemos, aunque lo hagamos bien.

La segunda opción nos lleva a redefinirnos como empresa en cada oportunidad. Redefinir quiénes somos, a qué nos dedicamos, a quiénes servimos. ¿Estamos en la industria de los periódicos o de la información? ¿Somos un gimnasio o un centro de bienestar? ¿Vendemos trampas para ratones o nos deshacemos de las plagas?

La amplitud de la definición de nuestro negocio es directamente proporcional a los alcances del mismo. Si pensamos en pequeño, hasta ahí llegaremos. Si pensamos en grande, las posibilidades se expanden hasta donde nuestra imaginación lo permita.

El primer cuestionamiento que debemos hacernos es: ¿qué es lo que mi negocio ayuda a transformar? Nuestros consumidores no sólo esperan comprar productos o servicios, sino que éstos les ayuden a transformar algo en sus vidas o en sus propias empresas. Un gimnasio transforma nuestro cuerpo en uno más saludable; unas clases de inglés nos vuelven más competitivos; un coach nos ayuda a transformarnos en una mejor versión de nosotros mismos.

Si no ofrecemos a nuestros clientes nada en ese aspecto, estamos dándoles sólo un producto o servicio más, como miles que ya hay en el mercado, y fácilmente sustituible por otro más barato, más cercano o más moderno.

El ejercicio: cuestiona tu negocio

  • ¿En qué negocio estoy?

  • ¿En qué negocio estoy de forma más amplia?

  • ¿En qué negocio estoy de forma aún más amplia?

  • ¿Cómo ha cambiado mi negocio en los últimos años? ¿Qué se hizo relevante y qué dejó de serlo?

  • ¿Qué transforma mi negocio? (relaciones, espacios, personas, cuerpos, mentes, empresas, empleados, procesos)

  • ¿De qué forma es diferente mi producto o servicio de todos los demás? ¿Qué le doy a mis clientes que no les da nadie más?

  • Muy importante: ¿qué problema le resuelvo a mis clientes que mis competidores no les resuelven?

  • ¿En qué nicho del mercado me gustaría ser la autoridad máxima?

  • ¿Qué se interpone en mi camino — tres obstáculos?

  • ¿Qué tres preguntas me darían las respuestas que necesito para enfrentar cada uno de esos retos?

  • ¿Qué cambiaría si lograra enfrentar esos retos y convertirme en la autoridad máxima?

Esta es la tarea de hoy. Nadie la puede hacer por ti, pero es mucho más poderoso si involucras a tu equipo. Si quieres guía para hacerlo bien, conoce nuestro Coaching Ejecutivo.

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