¿Conoces y apoyas los sueños de tus colaboradores?
- Liliana Cerdio

- 3 may 2021
- 2 min de lectura
Una empresa moderna y competitiva no puede concebirse sin una visión, sin un sueño que la oriente hacia el destino que ha imaginado para sí.
Ese sueño lo es todo, su principio y su fin; representa su meta, su hacia dónde y su para qué. La misión depende de ella, así como las políticas, normas, reglas, estrategias y objetivos existen para cumplirlo. Sin esta visión, en la empresa hay incertidumbre, azar, anarquía y desorden.
Normalmente los empleados conocen la visión de la empresa en que trabajan; incluso se pretende que la adopten como propia y se comprometan a hacerla posible. Lo malo es que muchas empresas se preocupan más porque sus colaboradores conozcan su sueño, que por conocer o ayudar a materializar los que cada uno desea cumplir en lo individual.
Los ayudarían si se dieran cuenta de que los sueños de los empleados son tanto o más importantes que los de la empresa misma. Si los empleados no ven posibilidades de lograr sus sueños dentro de una organización, permanecerán en ella sólo hasta que aparezca un sustituto que les dé esa posibilidad.
Así como se habla de competencias profesionales y experiencia como valores intangibles de la empresa, los sueños deben verse como un elemento indispensable para mantenerla viva: de todos los sueños de quienes la conforman está constituida su alma. Esto lo plantea la autora Socorro Félix en su libro «Empleados sin sueños, empresas sin alma».
Las personas trabajan en las organizaciones porque les permiten sustentar sus necesidades básicas, sociales y económicas, pero sobre todo porque esperan que les permitan cumplir sus sueños personales. Cuando no es así, se da una constante rotación de personal, precedida por bajo rendimiento y un ambiente laboral pesado.
Cuando esto sucede, la empresa pierde el alma. Se reconoce por un clima pesado, lentitud de procesos, desorden emocional, problemas constantes, ausencia de planificación, baja calidad de servicio y falta de vínculo emocional con la empresa.
En cambio, conocer los sueños de nuestra gente crea lazos profundos, genera empatía y fortalece el trabajo colaborativo. Cuando los empleados consiguen ejercer sus labores y a la vez alcanzar sus sueños personales, profesionales o familiares, sienten un impulso casi sobrenatural de estar relacionados con la empresa, y la exponen como ejemplo y motivo de admiración.
Si bien como empresa no se está obligado a hacer realidad los sueños de la gente, hay mucho que ganar al ofrecer mecanismos, facilidades y oportunidades que les ayuden a alcanzarlos. Si el empleado se siente realizado, trabajará con creatividad y esmero — y eso se traduce en mejores resultados, permanencia y liderazgo para la empresa.
Date el tiempo de generar un espacio para hablar de sueños con tu equipo. Si quieres acompañamiento para hacerlo bien, conoce nuestro Coaching Ejecutivo.





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