• Liliana Cerdio

¿Conoces y apoyas los sueños de tus colaboradores?


Una empresa moderna y competitiva no puede concebirse sin una visión, sin un sueño que la oriente hacia el destino que ha imaginado para sí.


Ese sueño lo es todo, su principio y su fin; representa su meta, su hacia dónde y su para qué. La misión depende de ella, así como las políticas, normas, reglas, estrategias y objetivos existen para cumplirlo. Sin esta visión, en la empresa hay incertidumbre, azar, anarquía y desorden.


Normalmente los empleados conocen la visión de la empresa en que trabajan, hacia dónde se dirige, lo que espera ser y lograr; incluso se pretende que la adopten como propia y se comprometan a hacerla posible, pues se entiende que el esfuerzo conjunto y coordinado será crucial para el alcance de ese importante sueño.


Lo malo es que muchas empresas se preocupan más porque sus colaboradores conozcan su sueño que por conocer o ayudar a materializar los que cada uno de ellos desea cumplir en lo individual. Y a veces los mismos empleados están tan inmersos en cumplir con la visión organizacional que ni siquiera se detienen a plantear una propia, sino que van dejando que la vida los lleve por el camino que vaya surgiendo.


Los ayudarían si se dieran cuenta de que los sueños de los empleados son tanto o más importantes que los de la empresa misma.

Si los empleados no ven posibilidades de lograr sus sueños dentro de una organización, permanecerán en ella hasta que aparezca un sustituto, que le dé esa posibilidad, o que le ofrezca otros beneficios. Así como se habla de competencias profesionales, de conocimiento y experticia como valores intangibles de la empresa, los sueños deben ser vistos como un elemento indispensable para mantener viva a la empresa, pues de todos los sueños que poseen quienes la conforman, está constituida el alma de la empresa. Esto es lo que nos dice la autora Socorro Félix, en su libro Empleados sin sueños, Empresas sin almas: Análisis y reflexiones sobre la importancia de conocer los sueños de los empleados y su impacto en las organizaciones.


La autora agrega que uno de los errores arrastrados desde la revolución industrial y hasta hoy, es que se ha entendido la idea de la visión como alma de la empresa únicamente a su creador o ideólogo, endiosando su figura como el visionario capaz de ver lo que nadie, haciendo posible una empresa exitosa. Pero en realidad tal logro no hubiera sido posible sin un importante número de personas que apostaron por ella y creyeron en la posibilidad de cumplir sus sueños materializando el sueño de otro.


Las personas trabajan en las organizaciones porque ellas les permiten sustentar sus necesidades básicas, sociales y económicas, pero sobre todo porque esperan que les permitan cumplir sus sueños personales. Cuando no es así, se da una constante rotación de personal, precedida por bajo rendimiento y un ambiente laboral pesado. También un desempeño promedio, una actitud pasiva y desinteresada por parte del personal que se siente ignorado y resignado, pues, suele ocurrir que las necesidades básicas, sociales y económicas se imponen al deseo de alcanzar sus sueños originales.


Cuando esto sucede, la empresa pierde el alma. Esto se reconoce por un clima pesado, lentitud de procesos, desorden físico y emocional de personas y áreas, constantes problemas, ausencia de planificación y de seguimiento de planes, baja calidad de productos y servicios, y falta de identificación y vínculos emocionales con la empresa. La gente trabaja ahí porque no se le ha presentado otra oferta mejor e igual que la organización, ha puesto sus sueños en segundo plano.


En cambio, el conocer los sueños de nuestra gente crea lazos profundos, genera empatía y esto a su vez fortalece el trabajo colaborativo. El verlos como seres humanos con aspiraciones, nos hace percibirlos como más que "el enemigo del área vecina que en lugar de ayudar sólo obstaculiza nuestro trabajo". Y cuando los empleados consiguen ejercer sus labores y a la vez alcanzar sus sueños personales, profesionales y/o familiares, sienten un impulso casi sobrenatural de estar relacionados con ella y la exponen como ejemplo y motivo de admiración.


Si bien como empresa no se está obligado a hacer realidad los sueños de su gente, hay mucho que ganar al ofrecer mecanismos, facilidades, oportunidades y medios que les ayuden a alcanzarlos. Si el empleado se siente realizado y feliz, trabajará con creatividad, entusiasmo y esmero, ello se traducirá en ventas de productos y servicios de alta calidad, lo que a su vez atraerá clientes y mantendrá cautivos a los que se poseen, eso se traduce en ganancias, permanencia y liderazgo para la empresa.


Si las empresas no se abren a este apoyo, podrán poseer todo lo que necesitan para tener éxito, pero, al ignorar los sueños de sus colaboradores, se habrán condenado a vivir sin alma.

No te pierdas  ESTE VIDEO  que nos hace poner las cosas en perspectiva y darnos cuenta de que los límites están en nuestra imaginación. Nos habla de que si liberamos esa imaginación, le damos rienda suelta, podemos llegar tan lejos como queramos y nos lo propongamos, tanto como individuos, como en equipo o como empresa. Dejemos de lado la idea de que soñar es para los ilusos, pues las grandes transformaciones de la humanidad se han dado gracias a aquellos que se han atrevido a soñar.


Date el tiempo y genera el ambiente propicio para compartir estos espacios de sueños y reflexión con tu equipo. Comparte con ellos el video y sondea el tema. Y cuéntanos los resultados.



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